MEDITACIÓN
Comienza a meditar con curiosidad y amabilidad. Sin tener que “lograr nada”, sólo siendo consciente de ti.
Una pausa diaria
Un momento de calma y presencia. Regálate unos minutos diarios para conectar contigo. Para respirar más lento, más profundo, para sentir tu cuerpo, para convertirte en la observadora.
